La comida de la yaya

Creemos que la felicidad es un derecho. Sin matices. Pero el concepto de “bienestar” o “felicidad” es muy complejo. Tanto, que no es algo cerrado. Los expertos no tienen una definición de la felicidad. Sin embargo, la perseguimos y olvidamos que conseguir un objetivo tiene un límite de satisfacción. La felicidad es, más bien, el camino.

Umberto Eco critica lo que nos cuesta pensar en ella cuando vamos a votar o llevamos a nuestros hijos al colegio y que, al comprar cosas inútiles, – dice -, “pensamos que estamos disfrutando de nuestro derecho a buscar la felicidad”. La utopía, decía Galeano, es un horizonte normativo que sirve para avanzar en su dirección. A medida que avanzamos, vemos más cosas por hacer.

La ciencia habla de simplificar nuestras vidas, de gratitud, de relaciones humanas o de ejercicio físico. Tenemos la felicidad al alcance de la mano y la estamos buscando por todas partes: pensamos que cuando la tengamos, la tendremos para siempre. Pensamos que tiene que ver con perseguir objetivos. Esto exige descentrar la búsqueda de la felicidad, que quizá no es un objetivo. La felicidad es, más bien, el camino.

El bienestar es relativo. No llevamos siglos debatiendo sobre el. Y, probablemente, no lo necesiten debatir las futuras civilizaciones. Desde luego, es el tema que hoy nos ocupa. Es el Día Mundial de la Felicidad, porque la ONU considera la felicidad como un derecho. Este derecho tiene el matiz de que no vas a tenerlo gratuitamente. Tienes que practicarlo.

Nosotros te ayudamos a disfrutarlo. POSITIVAT, Asociación Nacional de Psicología Positiva, recomienda que no busques la felicidad, sino que la provoques. Que pongas en marcha tu sensibilidad, para localizarla en la comida de la yaya. En el paisaje de vuelta a casa. En el mensaje diario del papá, de tu novia, de tu compañero de piso. En la amabilidad del cajero del supermercado. Practica la sencillez, el ejercicio físico, la empatía o la gratitud para habituarte a las emociones positivas, pero recuerda tolerar las emociones negativas también.

¿En qué momento de tu evolución personal estás, qué es importante para ti? Y, ¿por qué? ¿Valoras el bienestar que ya está presente en tu vida? En un sentido más amplio ¿qué puedes hacer por el mundo? Feliz Día de la ciencia de la Felicidad. Sinceramente,

Yvonne Blanquer.

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