La fortaleza del amor

En días como hoy queremos poner en valor una de las fortalezas personales más intensas y enriquecedoras que existen, el amor.

Como sabéis, en POSITIVAT queremos abordar cada tema combinando la perspectiva teórica y práctica, consiguiendo de forma clara y sencilla la comunicación para todos los públicos.

Según Martin Seligman, fundador de la Psicología Positiva, una persona que destaca en esta fortaleza es una persona que “valora las relaciones íntimas y profundas con los demás, siente emociones intensas hacia otros”. El amor forma parte de la virtud de “humanidad”, caracterizada por la interacción interpersonal positiva, ya sean amigos, conocidos, parientes e incluso desconocidos.

Y es que no es habitual el caso de quién nunca en su vida haya sentido amor hacia alguien, o del mismo modo, lo haya recibido gustosamente de otra persona ya sea en mayor o menor medida.

El primer ejemplo y lo más probable es que estés de acuerdo conmigo, es el amor que se siente por una madre. Como ya dicen ellas, “madre no hay más que una” y por mucho que hayamos discutido con ellas siempre nos queda, junto a ese sentimiento de gratitud, el amor que desprende con un abrazo, un beso o con una llamada preguntando “si estás comiendo bien”.

Luego hay otro ejemplo (el primero que te has imaginado al leer la palabra “amor” probablemente), que es el amor de pareja. ¿Quién no ha tenido esa risa tonta, esa sonrisa que casi une las orejas al ver o pensar en la persona que te provoca tantas emociones positivas, que con una mirada ya te lo ha dicho todo y para la que lo único que te sale decir son palabras de agradecimiento e impulsos de afecto?

Pero me gustaría mencionar un tipo de amor que está ahí, pero que no tantos lo valoran o lo tienen en cuenta… EL AMOR POR UNO MISMO. Sí, querido amigo o amiga, el amor por uno mismo es el primero que deberíamos fomentar, valorar tus logros por diminutos que sean, tener presente siempre tu opinión (que siempre cuenta), hablar más contigo mismo y apreciar la belleza que desprendes por ser tan único. Y algo que me encantaría compartir contigo, es que amarte a ti mismo (sin irnos al narcisismo, todo en su justa medida), sólo te aportará beneficios, regalándote una invitación tanto a dar como recibir amor, valorar más todos esos pequeños detallitos que nos brindan los demás y que quizá no vemos en ocasiones.

Para despedirme, yo mismo te invito a que reflexiones sobre cuánto amor eres capaz de dar y cuánto eres capaz de recibir. En el amor por las personas, por la naturaleza, por los animales o contigo mismo olvídate del miedo si es que lo tienes y déjate llevar por ese camino que nos lleva al estado de flow (Csíkszentmihályi, M., 1975).

Ya lo decía John Paul Young con su canción… “love is in the air…”:  https://www.youtube.com/watch?v=jX25_vvYN9I

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